Están muy en boga, pero las oficinas con espacios abiertos son “cianuro” para la creatividad

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Las oficinas con espacios abiertos son desde hace décadas el paradigma de lo que debe ser un “buen” espacio de trabajo, sobre todo en el universo de las agencias de publicidad. Se supone que fomentan la transparencia y promueven la comunicación entre los empleados. Sin embargo, esta es sólo la teoría. En la práctica las oficinas con espacios abiertos son un importante caldo de cultivo para la infelicidad laboral y son además un auténtico veneno para la creatividad y la productividad.

La Universidad de Estocolmo ha demostrado recientemente en un informe que el número de bajas por enfermedad en significativamente más elevada en las oficinas con espacios abiertos que en aquellas con espacios cerrados.

Y no sólo eso. Hace tres años un informe de varios investigadores británicos constató que las modernas oficinas con espacios abiertos reducían el bienestar en un 32% y metían a la productividad laboral un tijeretazo del 15%.

En las oficinas con espacios abiertos los puestos de trabajo se prestan mucho menos a la personalización que en los tradicionales y denostados cubículos. Y eso se deja notar en la productividad y la creatividad. Los puestos de trabajo decorados ad hoc por el trabajador alientan muchísimo más la concentración que aquellos más neutros desde el punto de vista de la decoración.

Puede que las oficinas con espacios abiertos sean música para los oídos para los jefes extrovertidos y con ansia de comunicarse de manera fluida con sus empleados, pero para los trabajadores introvertidos, los verdaderos “motores” de las empresas según recientes estudios, este concepto puede convertirse en auténtico “cianuro” para la productividad laboral.

Fuente: Marketing Directo

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